El Tribunal Supremo reconoce el derecho a unos padres a exigir el pago de la hipoteca, de su hijo fallecido, al seguro que se había concertado para el abono de la misma en caso de fallecimiento, a pesar que había mensualidades de la prima no abonadas.

IMPAGO DE RECIBOS  Y SUSPENSIÓN DEL SEGURO

 El fallecido había suscrito un seguro de vida anual renovable vinculado a un préstamo hipotecario, en reclamación del capital pendiente de amortizar en el momento del fallecimiento. El siniestro se produjo cuando se debían algunos meses de pago de la prima anual.

De hecho, en años anteriores, la póliza se renovó anualmente a su vencimiento, sin que para esto fuera obstáculo el pago tardío de alguna fracción mensual de la prima anual

Una vez producido el fallecimiento, el seguro negó el pago, alegando, esta vez sí, la suspensión del mismo por falta de pago.

Los padres alegaron que el seguro estaba vigente en el momento de fallecer su hijo, pues había ido renovándose anualmente con la anuencia de la aseguradora, que  el hecho admitido de que no se hubieran abonado  ciertas las

mensualidades no privaba de cobertura al siniestro, pues en años anteriores se habían consentido los atrasos, y no fue hasta después del fallecimiento la aseguradora no comunicó que el seguro había sido cancelado.

Se plantea si dicha suspensión afecta a los padres al no ser titulares del seguro sino terceros perjudicados a los que, según el artículo 76 de la Ley de Contrato de Seguro ( LCS),  no sería oponible el impago de la prima.

DERECHOS DEL TERCERO PERJUDICADO

Los padres alegaron en su demanda que no eran tomadores del seguro sino simples terceros perjudicados y que, como tales, el artículo 76 LCS, les reconoce un derecho propio para reclamar del asegurador el pago de la indemnización.

Considera que una vez acaecido el siniestro, consistente en el fallecimiento del asegurado, y ante la inacción de la entidad de crédito beneficiaria, los demandantes, padres del asegurado, estaban legitimados activamente para interesar de la aseguradora el pago de la indemnización, pues contaban con un interés legítimo derivado del propio contrato de seguro.

EL TRIBUNAL SUPREMO DA LA RAZÓN A LOS PADRES Y CONDENA A LA ASEGURADORA A PAGAR LA HIPOTECA

La Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de septiembre de 2019 da la razón a los padres y condena al seguro a pagar el capital pendiente de hipoteca aunque hubiera primas impagadas.

Esto es porque se considera que los padres del asegurado fallecido, tenía la condición de terceros interesados en la efectividad del contrato de seguro en cuanto herederos del fallecido, pues aunque como primer beneficiario figurase el banco que le concedió el préstamo hipotecario, el seguro satisfacía un interés común o compartido entre el banco, el asegurado y los herederos de este como sucesores en sus derechos pero también en sus obligaciones.

Y en estos casos la jurisprudencia establece que la salvedad que representa el impago de la prima no opera en el seguro de personas.

Es decir, la reclamación no la hace la entidad bancaria beneficiaria del seguro, sino que lo hacen los herederos del fallecido en ejercicio de la acción directa del art. 76 LCS.

Si hubiera sido la entidad bancaria ( beneficiaria del seguro) a partir del mes siguiente al impago de la prima sucesiva y durante los cinco siguientes la cobertura del seguro quedaría suspendida, pero al haber sido los padres, que son un terceros interesados, no les afecta esta situación de impagos en la medida que el propio Artículo 76 LCS  prevé que

«la acción directa es inmune a las excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado«.

En definitiva, la aseguradora es condenada a abonar la hipoteca pendiente aunque hubiera meses sin abonar la prima.