El hecho que una casa constituya la vivienda familiar de un matrimonio o una pareja con hijos en común  tiene efectos muy importantes para atribuir el futuro uso de la vivienda en caso de separación o divorcio ya que, como norma general, la protección a los menores tiene preferencia sobre la propiedad de la misma.

De esta forma pueden darse casos en los que, el propietario, se vea obligado a abandonar la vivienda pero tiene que seguir pagando la hipoteca sobre la misma. Vamos a analizar los posibles supuestos que se pueden dar

SUPUESTO 1: MATRIMONIO O PAREJA DE HECHO CON HIJOS MENORES DE EDAD

Es el caso más habitual. Estamos ante un matrimonio, con hijos menores de edad, que convive en una vivienda que es propiedad solo de uno de ellos, por haberla comprado antes del matrimonio, o directamente, una pareja de hecho que convive en el domicilio de uno de ellos y tienen hijos menores de edad en común.

En este caso, podríamos pensar que, en caso de separación o divorcio, el progenitor propietario es el que tiene derecho a quedarse en la vivienda. Pero nada más lejos de la realidad: En caso de existir hijos menores de edad, lo principal que se tiene en cuenta no es quién es el propietario, sino qué es lo más beneficioso para los hijos menores de edad.

De esta forma, en la vivienda se quedará el progenitor que obtenga la custodia de los hijos, debiendo salir, fuera de la vivienda, el otro progenitor, aunque sea propietario único de la misma, con el agravante de tener que pagar la hipoteca y los gastos inherentes a la propiedad de la vivienda como el IBI o los gastos de comunidad.

En los casos de custodia compartida, en el domicilio familiar se quedará el progenitor que, por sus ingresos o bienes, tenga menos posibilidades de acceder a otra vivienda.

SUPUESTO 2: MATRIMONIO O PAREJA  DE HECHO CON HIJOS MAYORES DE EDAD PERO SIN INDEPENDENCIA ECONÓMICA

En el caso que todos los hijos del matrimonio o pareja sean mayores de edad, no se puede hablar de custodia sobre los hijos porque esta acaba con la mayoría de edad.

Por ello, ya no se tiene en cuenta qué es lo más beneficioso para los hijos, al no haber menores de edad, sino que se tiene que hacer una valoración global de las posibilidades de cada progenitor.

Habitualmente, si la vivienda es propiedad de uno solo de las partes, y solo hay hijos mayores de edad, no independientes económicamente, se suele mantener el uso durante un tiempo, a favor del progenitor con el que convivan, pero ese uso se limita bastante ya que se le empieza a dar preferencia al derecho de propiedad del progenitor que no ha tenido la custodia, cuando eran menores.

De hecho, es bastante habitual que, una vez cumplida la mayoría de edad de todos los hijos, el progenitor, dueño de la vivienda, inste una nueva demanda judicial para que quede sin efecto el uso de la misma a favor del otro progenitor o, al menos, se establezca un periodo de tiempo ( uno o dos años) para su finalización. Todo dependerá de las circunstancias de cada caso.

SUPUESTO 3: MATRIMONIO  SIN HIJOS

En caso de matrimonio sin hijos, habitualmente el uso de la que fue la vivienda familiar, se le adjudica al propietario. Sin embargo, es posible que, si uno de los cónyuges no tiene medios para otra vivienda, temporalmente se le dé el uso de la misma, pero solo durante un periodo corto de tiempo ( 6 meses o un año).

SUPUESTO 4: PAREJAS DE HECHO SIN HIJOS

En estos casos, al no existir matrimonio ni hijos en común, no tiene que darse resolución judicial alguna sobre el uso de la vivienda, que pertenecerá a su propietario.