Una reciente sentencia de 14 de marzo de 2019. del Tribunal Supremo, anula la cláusula de una hipoteca por la que establecía el saldo a devolver en yenes japoneses por falta de transparencia.

Condenan a Bankinter a recalcular el préstamo a euros, teniendo en cuenta los pagos efectuados durante años por los clientes, devolviendo la diferencia a los clientes.

Esta sentencia viene a confirmar el claro criterio del Tribunal Supremo de exigir, a los bancos, un especial deber de información, a los clientes-consumidores, cuando las hipotecas no vienen referenciadas a euros, sino a otras divisas extranjeras.

Si la información que se da no permite a los clientes comprender las consecuencias económicas de firmar una hipoteca en divisa extranjera, la cláusula es nula y el banco tiene que recalcular las cuotas a euros y devolver las diferencias cobradas indebidamente.

CONTRATACIÓN DE HIPOTECA EN YENES JAPONESES

En este caso,  en la escritura se hizo constar que los clientes recibían 136.800 euros, por su contravalor en 22.444.776,00 yenes japoneses.

Ante la depreciación que el euro sufrió respecto del yen y la consiguiente elevación del importe en euros de la cuota mensual, los clientes optaron por cambiar del yen al euro, lo que hicieron en diciembre de 2011.

Al hacerlo, consolidaron un capital pendiente de amortizar cercano a los 200.000 euros, pese a haber pagado hasta ese momento las cuotas mensuales del préstamo.

FALTA DE INFORMACIÓN PRECONTRACTUAL SUFICIENTE POR EL BANCO

En el presente caso, considera el Tribunal Supremo que no existió esa información precontractual necesaria para que los clientes conocieran adecuadamente la naturaleza y riesgos vinculados a las cláusulas relativas a la divisa en que estaba denominado el préstamo.

El banco no les facilitó no explicaba adecuadamente en qué consistía el «riesgo de cambio» del préstamo hipotecario en divisas.

Asimismo, la lectura de la escritura y la inclusión en ella de menciones predispuestas en las que los consumidores afirman haber sido informados y asumir los riesgos, no suple la falta de información precontractual.

Un consumidor medio puede conocer que las cuotas de un préstamo denominado en divisa extranjera, pero en el que los pagos efectivos se hacen en euros, pueden variar conforme fluctúe la cotización de la divisa.

Pero este consumidor no necesariamente puede conocer, sin la información adecuada, que la variación del importe de las cuotas debida a la fluctuación de la divisa puede ser tan considerable que ponga en riesgo su capacidad de afrontar los pagos.

CAMBIO CONSTANTE DEL CAPITAL DEBIDO POR LA FLUCTUACIÓN DE LA DIVISA

Bankinter, en este caso, no informó a los clientes que fluctuación de la divisa supone un recálculo constante del capital prestado. De esta forma, el capital pendiente de amortizar varía según fluctúe el tipo de cambio.

Una devaluación considerable de la moneda funcional, en la que el prestatario obtiene sus ingresos, supone que se incremente significativamente la equivalencia en esa moneda del importe en divisa del capital pendiente de amortizar.

De ahí que en diciembre de 2011, varios años después de celebrar el contrato, cuando los clientes habían pagado las cuotas de amortización mensuales en una cuantía considerable y decidieron cambiar del yen al euro ante la constante depreciación del yen frente al euro y el consiguiente incremento de las cuotas, el capital pendiente de amortizar en la moneda funcional, el euro, fuera de casi 200.000 euros, muy superior al que recibieron cuando celebraron el contrato, que era de 136.800 euros.

INCUMPLIMIENTO DEL CONTROL DE TRANSPARENCIA POR EL BANCO

Es esencial que el banco informe al cliente sobre la carga económica que en caso de fluctuación de la divisa le podría suponer, en euros, tanto el pago de las cuotas de amortización como el pago del capital pendiente de amortizar o la trascendencia que el incremento del capital pendiente de amortizar, computado en euros, le supondrá en caso de que pretenda cambiar desde la divisa al euro.

También debe ser informado de que la devaluación, por encima de ciertos límites, del euro frente a la divisa extranjera otorga al banco la facultad de exigir nuevas garantías, así como de las consecuencias de no prestar esas garantías suplementarias.

Toda esta falta de información supone que no se cumpla el control de transparencia y quede anulado este sistema de cálculo por divisa extranjera

En conclusión la cláusula cuestionada no supera el control de transparencia porque los clientes no han recibido una información adecuada sobre la naturaleza de los riesgos asociados a las cláusulas relativas a la denominación en divisas del préstamo y su equivalencia con la moneda en que los prestatarios reciben sus ingresos, ni sobre las graves consecuencias asociadas a la materialización de tales riesgo.