Si recientemente hablábamos en un anterior articulo de la custodia de los animales de compañía adquiridos durante el matrimonio o la pareja, ahora ha sido un Juzgado el que se ha manifestado por primera vez sobre la custodia compartida de un perro.

En concreto, ha sido el Juzgado de Primera Instancia numero 9 de Valladolid el que por medio de la recientisima Sentencia de 27 de Mayo de 2019 ha reconocido que los animales de compañía pueden ser perfectamente objeto de custodia compartida en casos de divorcio o separación de la pareja.

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RÉGIMEN DE CUSTODIA

Y no solo eso, sino que dicha resolución se atreve a determinar como se va a desarrollar el régimen de custodia compartida.

De esta forma, además de reconocerse por medio de Sentencia la copropiedad del animal por parte de los dos integrantes de la pareja, la misma determina que este permanezca durante 6 meses con uno y otros 6 meses con el otro, a quienes, durante dicho periodo, le corresponderá la posesión, disfrute y custodia del animal, atendiendo al bienestar del mismo.

La resolución contempla, incluso, la posibilidad de que los dueños, previo aviso, puedan disfrutar de un régimen de visitas de un fin de semana al mes desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la tarde, en aquellos periodos en los que se encuentre en compañía del otro.

En definitiva, no deja de ser una resolución judicial cuyo incumplimiento por cualquiera de los propietarios del animal puede dar lugar a la ejecución de la misma, como si de cualquier otro objeto de litigio se tratara.

CAMBIO DE POSTURA JURÍDICA EN EL TRATAMIENTO DE LOS ANIMALES

Al margen de lo extraordinario o anecdótico de la Sentencia, la misma no hace mas que reflejar el cambio jurídico que se ha experimentado de un tiempo a esta parte en el tratamiento de animales.

Hasta diciembre de 2017, se consideraba que las mascotas tenían naturaleza de bienes muebles. Sin embargo, a partir de dicha fecha los animales pasaron a ser considerados “seres vivos dotados de sensibilidad”, según reconoce el artículo 333 del Código Civil, y por lo tanto, debemos de someternos a su interés y bienestar en todas aquellas cuestiones jurídicas que les afecten.

Este nuevo tratamiento jurídico no hace sino adaptar la normativa nacional a la comunitaria, que ya consideraba a los animales como seres sensibles y cuyo interés y bienestar debía ser objeto de la legislación correspondiente de los Estados miembros de la Comunidad Europea.