Para cualquier operación médica es necesario que se informe al paciente  de los posibles resultados y consecuencias de la intervención. Es lo que se conoce como consentimiento informado.

En caso que esta información no se de, y posteriormente se den unos resultados no esperados por el paciente, el médico o la clínica pueden ser demandados y condenados a pagar una indemnización por el daño físico y psíquico causado por la intervención

 

TRIBUNAL SUPREMO:  NECESIDAD DE CONSENTIMIENTO INFORMADO EN ACTOS MÉDICOS

Son numerosas las sentencias del Tribunal Supremo en las que condenan a clínicas, médicos y aseguradoras a indemnizar al paciente por los resultados no informados de una operación o intervención médica.

Especialmente llamativa es la Sentencias de 7 de mayo de 2014 en la que se condenó  a un médico, su clínica y su aseguradora a indemnizar en casi 90.000 euros a una paciente que no fue informada sobre los posible resultados de una liposucción 

El Tribunal Supremo considera  que  el consentimiento informado es presupuesto y elemento esencial de la lex artis médica y como tal forma parte de toda actuación asistencial.

Constituye una exigencia ética y legalmente exigible a los miembros de la profesión médica. Antes con la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, y ahora, con más precisión, con la ley 41/2002, de 14 de noviembre de la autonomía del paciente, en la que se contempla como derecho básico a la dignidad de la persona y autonomía de su voluntad.

La necesidad de información es más acusada aún en la medicina voluntaria, en la que el paciente tiene un mayor margen de libertad para optar por su rechazo habida cuenta la innecesidad o falta de premura de la misma, que en la asistencial 

OPERACIÓN DE LIPOSUCCIÓN

El Tribunal Supremo considera que  los resultados obtenidos no fueran los ofrecidos por el médico que las practicó ni los deseados por la paciente, ni se le advirtió de la posibilidad de que se produjeran los mismos

La paciente se sometió a una intervención de micro liposucción sobre el tercio superior de la cara externa de ambos muslos y zona alta de ambas caderas . Siete días después, en la misma clínica y practicada por el mismo doctor, se sometió a una nueva intervención consistente en micro liposucción sobre la cara interna de ambas rodillas y parte baja del vientre.

Al no obtener los resultados que pretendía, ni al haber sido informada de las posibles complicaciones, formuló demanda en exigencia de responsabilidad civil  

La defensa de la clínica indicó que  la responsabilidad del profesional médico es de medios y como tal no puede garantizar un resultado concreto.

Sin embargo,  el Tribunal Supremo consideró  que en la medicina llamada voluntaria la relación contractual médico-paciente deriva de un contrato de obra, por el que una parte -el paciente- se obliga a pagar unos honorarios a la otra -médico- por la realización de un servicio; por eso la responsabilidad por incumplimiento o cumplimiento defectuoso se produce en la obligación de resultado en el momento en que no se ha producido éste o ha sido defectuoso.

A esto se le une  que ni los resultados obtenidos en las dos intervenciones quirúrgico-estéticas practicadas  fueron los ofrecidos por el médico, ni los deseados por la paciente, ni la misma fue  informada expresamente de esta eventualidad.