Son habituales los casos en los que la custodia, inicialmente, se le concedió a la madre, debido a la corta edad del niño en el momento de la separación, pero posteriormente, al ir cumpliendo años, el padre, solicita el cambio a custodia compartida.

En estos casos para que el cambio a custodia compartida sea favorable se valora a mayor edad del menor respecto de la fecha de la ruptura de la pareja,  la buena evolución de la relación paterno-filial y la implicación del padre con el hijo durante ese periodo.

CAMBIO A CUSTODIA COMPARTIDA POR MADUREZ DEL HIJO

Los Juzgados pueden considerar un cambio de circunstancias, respecto a las que había cuando el hijo era pequeño, el hecho que haya ido cumpliendo años y el trato y relación con el padre son positivas. Son aspectos que pueden justificar el cambio a custodia compartida.

Se considera que el hecho de que el menor haya evolucionado favorablemente mientras permaneció bajo  la custodia de la madre, no significa que deba mantenerse dicho “status” de un modo inalterado, cuando   las circunstancias concurrentes permiten una mayor aproximación del padre con el hijo.

De este modo, el padre pueda participar en igualdad en el desarrollo del menor, ejerciendo su responsabilidad parental y haciendo efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis de pareja, lo que se estima beneficioso, en principio, para una evolución positiva de su personalidad.

 IMPORTANCIA DEL INFORME PSICOSOCIAL DEL JUZGADO

 En todos los casos de custodia de menores, en general, pero en especial cuando se pretende modificar el cambio de custodia,  suele tener un gran peso el conocido como informe psicosocial del Juzgado por el que los progenitores y los menores son sometidos a un estudio para determinar el régimen de custodia más adecuado a los mismos

QUÉ SUELE ESTUDIARSE EN EL INFORME PSICOSOCIAL

El informe psicosocial es realizado por un equipo de expertos ( psicólogos, trabajadores sociales, educadores,…) afines al Juzgado donde tras un estudio del entorno paterno y materno, de la evolución de la pareja y de sus relaciones paterno-filiales, también con la exploración de los menores afectados y demás antecedentes documentales, concluyen y proponen al Juzgado cuál es el régimen más adecuado para el beneficio de los menores de edad: custodia compartida o custodia en exclusiva para uno de los progenitores.

En ese estudio se suele buscar si los padres tienen condiciones adecuadas para ejercer con idoneidad la custodia del hijo, la vinculación afectiva con el hijo, la implicación en su educación y las preferencias del menor.

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BUSCANDO LA ESTABILIDAD Y BENEFICIO DE LOS MENORES

Habitualmente se suele equiparar el beneficio del menor con la estabilidad del mismo por lo que se suele proponer un régimen que suponga que el menor mantenga su residencia y  el mismo entorno escolar, familiar y social a fin de procurarle la necesaria estabilidad.

CRITERIOS QUE TIENEN EN CUENTA LOS JUZGADOS PARA VALORAR LA CUSTODIA COMPARTIDA

El Código Civil no establece los criterios a valorar para conceder o no la custodia compartida, pero los Juzgados suelen tener en cuenta los siguientes reflejados en la Sentencia del Tribunal Supremo 9 de marzo de 2012:

  • Práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales
  • Deseos manifestados por los menores
  • Número de hijos
  • Cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos
  • Respeto mutuo en sus relaciones personales y con otras personas que convivan en el hogar familiar
  • Acuerdos adoptados por los progenitores
  • Ubicación de sus respectivos domicilios, horarios y actividades de unos y otros
  • Resultado del informe psicosocial
  • Cualquier otra circunstancia que pueda ser tenida en cuenta